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Las luces en la casa rentada
Cuando llegué al pueblo me instalé en una casa rentada. Esta era como un solo espacio largo rectangular sin muros, las estancias se separaban por medio de diseño y decoración sin divisiones físicas, se podía ver directamente de un extremo al otro de la casa.
Las primeras semanas y meses transcurrieron de manera normal, lo único inusual eran los sonidos de la naturaleza en una localidad semi rural rodeada de vegetación y fauna desconocida para mi en ese momento. El sonido de cientos o miles de grillos, una especie de risas o gritos agudos inquietantes que después descubrí que son de una especie de lagartijas que técnicamente son geckos, el canto de los búhos y el aire que gime lastimosamente al pasar entre las ramas de los árboles.
Yo me quedaba en la estancia del frente, la primera al entrar a la casa. Seguía la cocina y otra estancia al final con el baño que era el único con pared. Hay que mencionar que solo había ventanas al frente y al fondo pero no a los lados de la casa. Había habilitado esa primera estancia para dormir en la hamaca y tener vista hacia afuera.
Pasado ya tiempo de vivir ahi, una noche desperté de madrugada y la cocina estaba alumbrada por una luz como esas de las lámparas de luz blanca. Puse atención pues pensé que había dejado la luz encendida pero yo siempre apago todo antes de dormir. Lo más extraño era que la luz no salía de la cocina, se quedaba en esa área a pesar de no tener muros como si estuviera contenida al interior y no pudiera salir.
Otra ocasión, también de madrugada, curioseaba en mi teléfono esperando conciliar el sueño cuando el muro frente a mi, hacia el lado de mis pies, se iluminó con una luz color ámbar de un extremo al otro como si desde mi lado lo recorrieran con una luz grande desde el exterior. Sin embargo, el muro de mi lado no tiene ventanas por donde alguien pudiera iluminar y la ventana lateral hacia el exterior tiene cortinas gruesas que cerraba de noche para dormir con privacidad. Era como si una luz atravesara el muro detrás de mi e iluminara el muro frente a mi pero la luz no provenía de ningún lugar.
Llegué a tener un par de experiencias más con luz blanca contenida en un lugar más pequeño donde tendría que dispersarse pero la luz ahí permanecía un rato, me dormía y más tarde si me levantaba al baño ya no estaba. Pensaba en varias posibilidades como luciérnagas pero estas solo son como una pequeña luz led que parpadea dando destellos intermitentes amarillos, no alumbra tanto ni de color blanco ni de manera sostenida.
Y quizá lo más extraño no era haberlas visto, sino la manera en que parecían comportarse, iluminaban únicamente el espacio que ocupaban, como si existiera un límite invisible que la luz no podía cruzar.
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